Mucha gente me pregunta: "Ricardo, ¿qué va a ser de los campos pequeños como este con tanta competencia de grandes resorts en Marbella?". Yo les respondo siempre lo mismo: mientras haya gente que valore la cercanía y el trato personal, nosotros seguiremos aquí. El futuro de nuestro club no pasa por convertirnos en un complejo de lujo, sino por seguir siendo ese refugio donde la gente se siente cómoda. Estamos invirtiendo, sí, pero con cabeza. Estamos mejorando el sistema de drenaje para que el campo aguante mejor las trombas de agua de otoño y estamos renovando nuestra flota de buggies, pero sin perder la esencia de negocio local que nos ha traído hasta aquí.

La clave para que un negocio como el nuestro sobreviva en un mundo de gigantes es la comunidad. El futuro son los niños que hoy vienen a la escuela infantil y que dentro de veinte años traerán a sus propios hijos. Por eso, nos esforzamos en que el club sea un lugar acogedor para las familias. No quiero que el golf sea algo que el padre hace solo el domingo por la mañana; quiero que sea algo que compartan todos. También estamos mirando de reojo a la tecnología, pero solo la que ayuda de verdad. Por ejemplo, hemos instalado un sistema de reservas online muy sencillo, para que no tengas que estar llamando por teléfono, pero si llamas, te seguiremos contestando nosotros, no una máquina con voz grabada. La modernidad está bien, pero el saludo de buenos días por tu nombre no tiene sustituto.

¤ Plan de renovación constante del césped para adaptarnos al cambio climático.
¤ Fomento del golf juvenil con becas y descuentos para los colegios de Marbella.
¤ Mejora de las instalaciones de la casa club, buscando siempre la eficiencia energética.
¤ Eventos de puertas abiertas para que la gente del barrio pierda el miedo al golf.
¤ Alianzas con otros negocios locales, porque en Marbella todos remamos en la misma dirección.

Consejo de Ricardo: Si ves que estamos haciendo obras en algún hoyo, ten un poco de paciencia. El campo de golf es un organismo vivo que necesita «cirugías» de vez en cuando para mantenerse sano. Estamos pensando en el juego de los próximos diez años, no solo en el de hoy. Tu fidelidad es lo que nos permite seguir mejorando.

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Al final, mi visión del futuro es ver este campo igual de verde y lleno de vida que cuando empecé, pero quizás un poco más sabio. Queremos ser un ejemplo de cómo un pequeño club puede ser sostenible y rentable respetando el medio ambiente. Marbella está cambiando, se está volviendo más rápida y a veces más fría, pero aquí dentro el tiempo parece ir un poco más despacio. Ese es nuestro valor añadido. Seguiremos segando al amanecer, seguiremos sirviendo la tortilla de Carmen y seguiremos celebrando cada birdie como si fuera el primero. El futuro no me asusta porque sé que, mientras cuidemos la tierra y a los socios, el club seguirá siendo ese rincón de paraíso que todos necesitamos para desconectar del mundo.

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